Cómo escribir un libro infantil

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Escribir un libro infantil es una de las tareas más complejas a las que se puede enfrentar cualquier autor. Escribir para un público que no tiene medias tintas y que no tiene reparos en decir cuando algo no le gusta, puede llegar a ser atemorizante. Los niños tienen la particular belleza de ser sinceros y muy exigentes con lo que leen. Es por ello, que la escritura de cuentos, relatos o libros para niños, supone un reto creativo.

Muchos autores se sienten atraídos por este género literario, pues, además de suponer un reto a la capacidad de redacción, puede ser muy rentable. Un libro infantil de éxito puede ser una catapulta para cualquier carrera literaria y generar grandes beneficios intelectuales y económicos.

Sin embargo, escribir infantil es una tarea que debe combinar de manera muy eficiente la redacción, el diseño y la creatividad. En los libros infantiles, la forma y el fondo son igualmente importantes. La historia y el tratamiento del lenguaje debe estar dirigido a un público que aborrece ser inferiorizado, de fácil aburrimiento y muy exigente. No obstante, una vez que un autor se gana el favor de los pequeños (y de sus padres( el éxito, está prácticamente garantizado.


Consejos para escribir un libro infantil

Define tu público

Has definido que escribirás para un público infantil pero ¿Has considerado las edades de tus lectores? En la infancia, una pequeña diferencia de meses puede significar un mundo de distancia intelectual, física y de exigencia.

Por lo general, los escritores clasifican el público infantil en varios grupos importantes:


Primera infancia

Desde el nacimiento hasta el primer año de vida. Algunos autores lo consideran desde la gestación hasta que el pequeño ingresa en la guardería.

En esta etapa debes escribir para papá o mamá pero desde la óptica del pequeño. Explorar la ilusión de madres y padres por la llegada del bebé puede ser muy beneficioso. La bienvenida a un nuevo mundo y cuentos narrados en primera persona, son muy populares en esta etapa.


Infancia temprana

La primera infancia comprende el período desde el primer hasta el tercer año.  Los libros de la infancia temprana son más gráficos, ilustrativos y destinados a estimular los sentidos.

Su enfoque hacia las formas, colores y otros estímulos sensoriales, son las predilectas de padres y madres. Los niños de esta edad ya comienzan sus primeras interacciones sociales, tienen una curiosidad infinita y les llama la atención la estimulación sensorial.


Edad Preescolar

Ya los pequeños se inician de manera más formal en los primeros ciclos de educación infantil. Esta etapa comprende desde los 3 hasta los 5 años.

Los maestros, el colegio y sus compañeros de juego, forman parte ineludible de su vida. Libros de mayor enfoque en la estimulación, los juegos e interacción social, son los más buscados por padres y maestros en esta etapa.


Primera etapa de primaria

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Ya los pequeños de 5 a 7 años comienzan a leer.  Están ávidos de lecturas fáciles de comprender y que les permita practicar su recién adquirida habilidad. Frases cortas, oraciones más simples y relatos de comprensión más sencilla se combinan con recursos gráficos e ilustrativos.

Comprenden mensajes de manera magistral y pueden identificarse con personajes, ambientaciones y atmósferas literarias básicas.


Segunda etapa de primaria

Desde los 7 hasta los 11 años.  En esta etapa, los niños y niñas son capaces de leer de manera fluida y su comprensión lectora es superior. Pueden hilar relatos de una manera estructurada, ya pueden establecer temporalidad y pueden profundizar en personajes de manera más profunda.

La proporcionalidad entre gráficos y textos se invierte de tal modo que pueden ser simples elementos decorativos sin interacción con la obra.


Construye arquetipos

El desarrollo de arquetipos es un recurso fundamental en la redacción de libros infantiles. El tradicional concepto del héroe como personaje principal puede combinarse con personajes secundarios que tienen gran peso en la historia.

Los arquetipos permiten al pequeño identificarse y personalizar a los personajes del relato como propios e incluso percibirlos como una extrapolación de su propio yo.

Harry Potter, Matilda, Greg, los famosos personajes de los hermanos Grimm o los clásicos cuentos de la literatura infantil, son libros basados en arquetipos. Personajes simples, absolutos y que les identifique, son muy populares entre el público infantil.


La hipérbole como recurso fundamental

Los pequeños son capaces de magnificar casi cualquier evento de su vida y desarrollar en su imaginación mundos fantásticos donde todo es posible. La exageración como recurso literario es una licencia muy utilizada en la construcción de libros infantiles. 

Hiperbolizar tu texto lo hace más cercano a los pequeños, pues comparte con ellos su visión del mundo y transforma en mágico cualquier pasaje.


Vuelve a ser niño y desecha la física

Por lo general, los adultos vamos construyendo murallas conceptuales que limitan nuestra visión del mundo a solo aquello que podemos explicar o que es tangible.

En nuestro cerrado mundo las vacas no vuelan y las puertas solo abren casas.  En el mundo de un niño las vacas son ingrávidas y las puertas de un armario te llevan a un reino congelado en el tiempo.

La magia es imposible en el mundo de la física pero es imprescindible en el mundo infantil. Desecha todos tus límites y borra las fronteras entre lo que es real y lo que no.


Siempre positivo pero nunca subestimes

Los niños y niñas tienden a rechazar todo aquello que les produce desasosiego, pena o zozobra. Aunque quieras abordar un tema más profundo, trata en todo momento utilizar un tono y un lenguaje positivo.

En los textos infantiles, los buenos ganan y los malos pierden. Las emociones negativas producen malestar y las positivas pueden romper todos los límites de lo posible. Utiliza el relato del héroe como una oportunidad para reforzar valores positivos, fortaleza de emociones y  desenlaces felices. Sin embargo, esta visión positiva de la vida no debe en ningún sentido sentirse como una subestimación de su capacidad deductiva o resolutiva.

Es muy importante definir a tu lector con anterioridad. Los lectores en la última etapa infantil son especialmente sensibles a cualquier indicio de condescendencia o fácil respuesta. 


¿Cómo editar un libro infantil?

Un libro infantil combina de manera extraordinaria los recursos gráficos e ilustrativos como una parte ineludible del relato. La proporción entre recursos de ilustración están más ligadas al texto a medida que el público lector es más joven. 

Generalmente, los libros infantiles dirigidos a un público hasta la segunda etapa escolar, se configuran en una estrecha colaboración escritor-ilustrador. Esta correlación puede ir disminuyendo a medida que el lector es mayor, llegando a meros recursos decorativos en algunos libros para niños mayores.


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